18 de mayo de 2012

Todas las emociones son válidas...

Me apetece compartir un fragmento de una consulta clínica. Quién lo escribe es Didier Dumas, un psicoanalista que trabaja tanto con niños como con adultos. Conoce la importancia de lo que se ha vivido en la familia, sobre todo de aquello que es "traumático", y que se oculta. De forma tal que no se habla de ello, y por lógica, tampoco se elabora un duelo. Eso, tiene la capacidad de transmitirse a las siguientes generaciones. Evidentemente, hasta el momento actual no existe prueba ciéntifica sobre éste partícular, pero sí una abundante evidencia clínica en ese sentido. Deseo darlo a conocer, y que cada persona haga despué de leerlo su propia "composición" de qué significado podría tener en su vida...


Tomemos el caso de una de mis clientas. Ella esperaba un niño y tuvo un aborto espontáneo. Llegó a mi consulta sumida en un mar de lágrimas: "¡He matado a mi bebé!", declaró desconsolada. Le ayudo a hacer una sesión de duelo. Ella realiza esa sesión pero sigue convencida de que, si ese feto le ha abandonado, es porque era una niña. Nada podía hacerle pensar eso, ya que entonces no existían las ecografías, algo tan habitual hoy en día. He aquí una fantasía, una idea absurda, que no habíamos podido enlazar con su historia. Pasaron dos años. Ella trae al mundo un niño en perfecto estado. Por aquel tiempo, la más joven de las hermanas de su madre acude a visitarla. Entonces, ante la presencia del bebé recién nacido, la vieja señora le cuenta que su propia madre, que era enfermera, tuvo una niñita que la medicina había declarado no viable. La metieron en una caja de zapatos y la dejaron morir de hambre. Al escuchar a su tía contar esa historia, mi clienta de repente entiende el porqué había desarrollado la fantasía de haber matado a una niña, partiendo de un acontecimiento doloroso pero del cual no era en absoluto responsable, yya que se trataba de un aborto espontáneo.
- ¿Y ella no sabía nada de esta historia? ¿Su madre no se lo había contado nunca?
- ¡No,  y esto es lo más sorprendente! A continuación interrogó a su madre. ¡Esta última no guardaba ningún reuerdo al respecto! El acontecimiento había sido suprimido completamente, borrado de su memoria. ¡Vaya uno a saber por qué había resurgido en su tía! Probablemente al contemplar al recién nacido.
(Fragmento del libro "Como pagamos los errores de nuestros antepasados", de Nina Canault)

Es evidente que en un aborto espontáneo, no éxiste la culpabilidad, más son muchisimas las madres que después de sufrir una experiencia de éste tipo, sienten que es "culpa suya". Si la persona con la que hacen el duelo, no tiene la suficiente experiencia, la mamá puede sentir que nadie la entiende, porque la emoción es muy real, y es importante e imprescindible "escucharla" en toda su profundidad para sanarla. En algunos casos, como en este, la madre más adelante comprenderá el porqué de esa emoción, incluso a veces se comprende muy rápidamente. 
El estudio del árbol generacional, de lo que han vivido nuestros antepasados ayuda en más ocasiones de las que parece a comprender muchas de las sensaciones asociadas a la etapa perinatal...


Teresa García.
Psicóloga.